Sanación Emocional y Arteterapia para crecer y ser felices
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28.09.2016
Carmen
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Este verano estuve en Islandia donde he tenido la oportunidad de recorrer parte de esta maravillosa isla. El viaje se cruzó en mi camino de esa forma tan particular que tiene la vida de ponerte por delante una nueva ocasión para enseñarte algo o recordarte aquello que habías olvidado. Porque cada vez tengo cada vez más claro que todo lo sabemos, pues ya todo ha sucedido, y esa información queda almacenada en nuestra memoria emocional y, por lo tanto, en la celular. De este modo, decidí a ultima hora sumarme al viaje que estas amigas del alma me proponían. Hacía veintiún años que esas mismas amigas me habían propuesto viajar con ellas a New York. Yo me encontraba, como ahora, en un momento de cambio en mi vida. El viaje se convirtió en estancia y allí me quedé viviendo un año, tras el cual regresé renovada. Islandia prometía ser el mismo tipo de viaje iniciático, de autoconocimiento y de renovación. Esperaba ver en la isla a mis adorados cetáceos. El avistamiento de ballenas, orcas y delfines se prometían en todos los cruceros y tours de la isla. El mar de Islandia es mágico, tanto como la isla. Sus aguas son misteriosas, profundas unas y cristalinas otras. Las playas bien podían ser de acantilados, columnas de basalto, arena negra de los volcanes o doradas. En unas, la lava llegaba casi hasta la orilla y en otras, quien besaba las arenas era un verde prado. Aquel mar tenía algo difícil de explicar, algo que te atraía. Parecía estar lleno de secretos e historias del principio de los tiempos. Sin embargo, no fue con los cetáceos y con el mar con lo que sentí esa conexión energética que nos recuerda quiénes somos y de dónde venimos. Fueron los volcanes, esa ventana por donde el corazón de la Tierra se asoma de vez en cuando para recordarnos quien es Ella. Si hay un lugar donde se siente a Gaia es en Islandia. ¿Qué mayor presencia del corazón de la Tierra puede haber que en una isla de cien mil kilómetros cuadrados con ciento treinta volcanes, gran parte de ellos activos?  Por no hablar de las cascadas y cataratas que surgen a la vuelta de cada esquina de la carretera; los géiseres o los ríos y preciosos lagos. O las grietas de vapor que también están por todas partes. Sin duda, toda la belleza y poder de Gaia tienen en Islandia su espejo. Es imposible estar allí y a poco que te dejes fluir no sentir esa conexión tan poderosa y regeneradora. Fue mágico estar en el límite de la placa Norteamericana, la placa tectónica continental que cubre América del Norte (incluyendo a Groenlandia), los archipiélagos de Cuba y las Bahamas en el mar Caribe, la parte occidental del océano Atlántico Norte (hasta la dorsal Mesoatlántica), una parte del océano Glacial Ártico y el territorio siberiano al este de la cordillera Verjoyansk. Justo la frontera con la Placa Eurasiática está en la mitad de Islandia, en el parque natural de Thingvellir, donde como digo la magia de Islandia es tremendamente palpable. Aunque no hice la excursión de buceo entre placas por el lago de agua sin vida y completamente transparente que hay en la división, pude sentir la fuerza del lugar muy intensamente. La Tierra demuestra en Thingvellir su belleza y poder sin estridencias. Pero si la Tierra se siente cerca, el cielo y el Sol casi se pueden tocar... Como era verano, he podido disfrutar de la experiencia de la no-noche. Aunque el astro se pone durante tres horas y media, nunca llega a hacerse oscuro del todo, no se ven estrellas. El Sol es tan blanco que su luz no se parece para nada a la que podamos estar habituados. Es una luz pura, alegre, agradable y suave. Y blanca, muy blanca. Estaba conectada con la Tierra... Estaba conectada con el cielo. En muchas de las meditaciones de delfínico y en las propias incitaciones se llevan a cabo conexiones con el corazón de la Madre Tierra y con el Sol y el Gran Sol Central. Ha sido maravilloso sentir esa conexión no en el marco del curso sino en Islandia. Es importante saber qué es lo que nos une a la Tierra en realidad, recordar que no son los bienes materiales, la estabilidad, la pareja y los hijos, el trabajo, una casa o el dinero... Que es algo mucho más profundo, importante e intenso. Que somos parte de Gaia y Gaia habita en nosotros. Meditación volcánica De pie, adopta una postura relajada pero firme. Siente tu conexión física con la Tierra, primero con el suelo que pisas. Coloca toda la planta de tus pies, incluidos todos los dedos, y asegúrate de estar en equilibrio perfecto en tu postura haciendo ligeros movimientos a los lados y hacia delante. Columna erguida pero sin tensión, hombros ligeramente hacia atrás, abriendo pecho. Mentón ligeramente hacia dentro. Cierra los ojos y respira profundamente. En cada inhalación siente que el aire que llega a tus pulmones procede de la Tierra y al espirar, ese mismo aire regresa a ella. A medida que vayas inhalando y exhalando, hazlo cada vez de forma más profunda, llegando más y más adentro de la Tierra. Visualiza cómo es ese interior de la Tierra. Imagina la corteza, con su hidrosfera. Recuerda la cantidad de agua que hay en nuestro planeta en cualquier estado de la materia, ya sea líquida  (sus océanos), sólida (los polos) o gaseosa (el vapor).... Imagina cómo huele, cómo es su color. Sus diversas temperaturas... Inhala y exhala... Estás en la corteza de la Tierra. Es la más externa, rígida y también la más delgada capa de ella. Se trata de las más frágil, puede romperse con facilidad, con consecuencias como las grietas que se abren en ella por los volcanes... Inhala y exhala... Estás en el manto. En concreto en su parte externa compuesta por minerales sólidos. Siente el poder de esos minerales: calcitas, grafitos, diamantes y dolomitas. Sus texturas rugosas, su transparencia o su opacidad... Siente sus elementos nativos: sulfuros, haluros, óxidos, carbonatos, sulfatos... Los fosfatos y los silicatos. Siente su magnetismo, todas sus propiedades están ahora en ti. Inhala y exhala... Estás en la capa interna del manto, está compuesto por silicio, magnesio y oxígeno. Siente esos componentes penetrar en ti a cada inhalación... El silicio en tu tejido conjuntivo, en la estructura del cabello, la piel y las uñas. El magnesio en tus células. Siente su energía, la sintetización de proteínas y grasas, la relajación muscular y del sistema nervioso… Inhala y exhala oxígeno... Sin él, morirías. Las células necesitan de su energía para su mantenimiento y desarrollo. Inhala y exhala... Estás en el núcleo de la Tierra, en su parte externa... una cantidad de líquido que arde a temperaturas altísimas, que contiene azufre y oxígeno. Inhala y exhala... Estás en el núcleo interno, una sección sólida suspendida en el centro del planeta... Estás en el centro de la Tierra. Eres el centro de la Gaia. Siente su calor, su energía y su comunión con todos sus elementos que ahora eres tú. Poco a poco, y a tu ritmo, regresa al aquí y ahora fuerte y poderoso…
23.06.2016
Carmen
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En la postura de sirassana o postura sobre la cabeza, el cuerpo está totalmente invertido y se sostiene con el apoyo de los antebrazos, mientras que la corona de la cabeza se posa suavemente en el suelo sin soportar peso alguno. Se la llama la postura rey del yoga por la cantidad de beneficios que aporta (ayuda a fortalecer hombros y brazos; a mejorar la digestión; a limpiar las glándulas suprarrenales; aumenta el flujo sanguíneo a los ojos; ayuda a disminuir la acumulación de líquido en las piernas, tobillos y pies; desarrolla la musculatura abdominal; estimula el sistema linfático; proporciona gran alivio del estrés; ayuda a concentrarse y aumenta el flujo de sangre a la cabeza y al cuero cabelludo. En el centro Sivananda esta postura es la primera de las asanas que el Swami Sivananda implantó en su rutina de doce asanas para obtener una mente, cuerpo y espíritu equilibrados. Allí, además de la postura rey, también se la conoce como "la postura de la confianza" o "la postura que pone tu mundo patas arriba". La sensación de no estar posado sobre tus pies, sino sobre tu cabeza, genera mucha inseguridad. No estamos acostumbrados a ir así por la vida, andando con la cabeza. De ahí su importancia mental, pues altera nuestros patrones habituales de conducta. A nivel fisiológico, todos los órganos vitales quedan invertidos, lo que también provoca una reacción en el cerebro, que hace saltar todas sus alarmas. Sin embargo, cuando una persona logra dominar esta asana, la sensación es maravillosa. Se siente un gran relax, las preocupaciones vitales, sobre todo las relacionadas con la subsistencia, se relativizan y, especialmente, esta postura fortalece la autoestima. Es una postura de confianza, más que de fuerza. Aunque lógicamente hay que tener fuerza en los hombros y los antebrazos para ejecutarla, pero esta se adquiere en menos de cinco meses practicando "delfines" o cualquiera de sus variantes. Swami Sivananda sabía muy bien lo que hacía cuando implantó esta postura como su asana principal. La confianza en uno mismo, aún cuando las circunstancias nos son adversas o ponen nuestro mundo boca abajo, es fundamental para no perder el control en nuestra vida. En pleno divorcio me encontraba cuando decidí hacer un taller en el Centro Sivananda para ejecutar esta postura, que se me resistía. No en vano, mi situación personal acababa de sufrir un gran revés. No pude haber tomado mejor decisión, pues ser capaz de practicar esta asana generó no sólo una gran confianza en mí misma de cara a todas las decisiones y cambios radicales que iba a tener que llevar a mi vida, sino que, además, elevó mi autoestima, algo primordial en un divorcio donde una de las trampas es caer en infravalorarse uno mismo.  Pero, ¿por qué este es un post de delfínico y no de yoga? Porque, como hago siempre, lo mío va de mezclar cosas... Añadí a la práctica de esta asana la conexión con las energías delfínicas, en especial, invoco la energía de los cachalotes, Maestros de Luz que aportan seguridad, autoestima y confianza. Lo hago de la siguiente forma: mientras estoy en la postura del embrión o balasana y me visualizo haciendo sirassana, que es el paso previo a la ejecución de esta asana, hago la invocación a la energía delfínica. Me visualizo en la postura sobre la cabeza y desde ésta limpio mi canal de energía (desde el chakra Estrella de la Tierra hasta el chakra Estrella del Alma, pasando por chakra Corazón) y como la luz blanco azulada inunda el canal. Luego esta energía llega hasta mis chakras de las palmas de las manos, que están dando soporte a mi cabeza en sirassana. Pido a mi Yo Superior que me conecte con la energía de los delfines y luego, con toda mi intención, agradecimiento y amor, pido por favor a los cachalotes que se manifiesten para darme confianza y seguridad. Acto seguido, hago los ocho pasos hasta llegar a sirassana. De este modo, hemos practicado esa sana y reconfortante postura con energía delfínica, duplicando los beneficios de la asana. 
14.06.2016
Carmen
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Al hilo de mi post anterior acerca de Pema Chödron y un poco por compartir una experiencia personal, esta semana escribo acerca de la práctica de Tonglen junto con la práctica de la Llama Rosa.  Para quien lo desconozca, el Tonglen es un método budista para conectarse con el sufrimiento -el nuestro y el de todo aquel que nos rodea, en cualquier momento, situación o lugar y que sirve, entre otras muchas cosas, para superar el miedo al sufrimiento propio y para disolver las capas y capas de dureza que colocamos alrededor de nuestro corazón.  Principalmente es un método para despertar la compasión que es inherente a todos nosotros, incluso en aquellos en quienes nos cuesta vislumbrarla (no olvidemos que TODOS somos perfectos seres de luz en nuestro Verdadero YO). A raíz de la situación personal en la que me encuentro, estaba practicando a diario con las Llamas, una forma de anclarme y no olvidar en mi duelo quien soy yo y quien es en realidad la persona que en este momento me hace sufrir. Cada día de la semana correspondiente, mandaba la Llama del día a esa persona y también a mí misma. Pero no conseguía soltar mi dolor... Me sentía dando vueltas alrededor de él y los sentimientos hacia esa otra persona eran encontrados, del odio a la compasión, de la compasión al odio.  Por más que mis seres queridos me decían: "suelta, suelta ese dolor, déjalo ir. Olvídate de esa persona, déjala atrás", no es tan fácil de hacer cuando una se encuentra en medio del duelo. Hasta que se me ocurrió fusionar la práctica del Tonglen con, en particular, la de la Llama Rosa, el Amor incondicional.   Es difícil mandar amor a una persona que te está haciendo tanto daño, pero junto con el Tonglen, al menos en mi caso, la práctica adquirió una dimensión mayor, adquirió amplitud y verdad. En el Tonglen empezamos aceptando el sufrimiento de esa persona que sabemos que está sufriendo y a quién deseamos ayudar. En mi caso, la práctica iba dirigida a esa persona que me hacía sufrir, pues, al fin y al cabo, quien te hace daño más daño se hace a sí misma. Inspiraba mi deseo de retirar todo el dolor y miedo de ese sujeto y luego, mientras espiraba, le enviaba alivio, amor, felicidad y gozo. Seguidamente, como ante toda oportunidad de aparente falta de algo, visualizaba la Llama Rosa luminosa, hermosa, que ardía "sin quemar", rodeada de una niebla rosada llena de puntos luminosos dorados que le envolvía. Sin embargo, no sentía que lo estuviese haciendo del todo bien. El centro de la práctica del Tonglen es inspirar el dolor de otros para que puedan estar bien y tener más espacio para relajarse y abrirse, y espirar, enviándoles alivio y felicidad. Pero, a menudo, no podemos hacer esta práctica porque nos enfrentamos con nuestro propio miedo, nuestra propia resistencia, enojo, dolor o cualesquiera sean nuestro sufrimiento en ese momento.  Es ahí cuando el Tonglen cambia su foco y comenzamos a inspirar el dolor que uno mismo está sintiendo e inspira por el de los millones de personas que están como uno mismo en ese momento. Dolor, rabia, desesperación, incertidumbre... Inspiraba por todos aquellos que estaban atrapados en esa misma emoción, en su particular duelo por alguien de quien se estaba separando, y les enviaba alivio y una hermosa Llama Rosa, brillante, enorme, poderosa...  Y al fin, el alivio se empezó a producir en mí. Una suerte de compasión verdadera tomaba forma en mi ser, mis códigos habituales cambiaban. Mis amigos me decían: "Estás loca, en vez de mandar a esa persona al cuerno, le mandas alivio. En vez de desprenderte de tu dolor, aspiras el de millones de personas en tu misma situación. Sal, diviértete... ¡Emborráchate!".  Bien, pues es que esta práctica disuelve la armadura de la propia protección que tan fuertemente hemos creado para salvaguardar nuestro apego al ego. El Tonglen revierte la lógica usual de evitar el sufrimiento o buscar el placer. Al unir la práctica del Tonglen a la de la Llama Rosa, comenzamos a sentir amor por nosotros mismos y por otros y despierta nuestra compasión aportándonos una visión más amplia y armónica de la realidad.  Recuerdo que, conocedores de mi duelo, un sábado la staff del centro Sivananda Vedanta a quien yo había solicitado hacer Karma Yoga me mandó quitar las flores secas de las macetas de la terraza para permitir que entrara el Prana en ellas. Era un trabajo de chinos cargado de simbología para mí. Era lo que yo tenía que hacer en mi vida personal, sacar lo quemado, lo ya muerto, para permitir que la vida y la felicidad entraran de nuevo en mi camino. La labor encomendada fue muy gratificante, me llenó de paz y armonía. Durante dos horas trabajé para aliviar el sufrimiento de otros, en este caso las plantas. Mientras quitaba flores secas, inspiraba su dolor y les mandaba en la exhalación alivio envuelto en Llama Rosa, olvidándome de mí y de mi anclaje en mi dolor, es decir, de mi ego. Cualquier momento o situación es bueno para practicar Tonglen junto con la Llama Rosa. Os animo a ello y después, me contáis...
31.05.2016
Carmen
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“El miedo es la reacción natural al acercarse a la verdad.” Pema Chödröm. Esta frase de la monje budista pena Chödröm, directora de la primera abadía budista fundada por monjes occidentales en Estados Unidos-Canada y autora de best-selles de espiritualidad, me abrió los ojos en un momento crítico de mi vida. Tendemos a pensar, cuando alguien nos hace algo  desagradable que nos provoca dolor, que la culpa es del otro o, en el peor de los casos, que es nuestra. En su libro Cuando todo se derrumba, palabras sabios para momentos difíciles, Pema Chödröm hace una amplia exploración por el causante de todas nuestras desdichas: el miedo. Su análisis de esta emoción es exhaustiva y, pese a que ella concluye que todos los miedos encierran en realidad un solo  miedo, a la muerte, es capaz de diseccionar esas pequeñas cosas que nos aterran al hombre occidental en el día a día: el miedo a no ser aceptado por los demás; el miedo a la inestabilidad económica; el miedo a la soledad... Pema Chödröm Cuando uno es capaz de ver las acciones del otro y las propias desde la perspectiva del miedo como principal causante, los problemas se relativizan. El odio que podamos sentir hacia la persona que consideramos nos ha herido, se suaviza. La culpa hacia nosotros mismos cuando no somos capaces de discernir por qué nos han hecho tanto daño, desaparece. Nadie, absolutamente ningún ser humano, hace lo que hace por maldad. Actúa en base a sus miedos. Cuanto mayores son estos y más se deja dominar por ellos, más daño causa a su alrededor. Pero, sobre todo, se hace daño a sí mismo.  El miedo se hace fuerte cuando nos alejamos de la Verdad, que no es otra que somos seres completos y perfectos, que no nos falta nada y que jamás hemos estado separados de Dios. “Estamos muy acostumbrados a huir de la incomodidad y somos muy predecibles. Si algo nos disgusta, golpeamos a alguien o nos castigamos a nosotros mismos. Queremos sentir seguridad y algún tipo de certeza, cuando en realidad no tenemos lugar donde apoyar los pies.”  Pema Chödröm. Cuando somos capaces de sentarnos a contemplar nuestros miedos, sin juzgarlos ni rechazarlos, simplemente observándolos como se observa a una rosa, en toda su belleza pero también con sus espinas, nos damos cuenta de que, como la flor, esos miedos se acaban marchitando en cuanto dejamos de aferrarnos a ellos. No hay nada que permanezca y nuestros miedos, como todo lo demás, no son más que una ilusión. Creemos tener "miedo a" y si en vez de observar esa emoción nos aferramos a nuestra creencia, el "miedo a" se hace fuerte y nos acaba comiendo, causando una ola de destrucción a nuestro alrededor que puede llegar a tener gran magnitud. A medida que leía el libro que nos ocupa ponía en práctica sus sabios consejos. Por ejemplo, trataba de llegar a la causa de mis miedos y a los de la persona que me había hecho tanto daño. Cuando la hallaba, cuando encontraba el pensamiento que alimentaba nuestros miedos particulares, le deba las gracias por todo lo que me estaba enseñando en ese momento y le dejaba partir. La ansiedad y el estrés desaparecían al instante. Otras veces, lo que analizaba era mi patrón de conducta. Por ejemplo, cuando descubría algo nuevo en la persona que me estaba hiriendo, una nueva mentira de las muchas que hubo, mi primera reacción era violenta: sentía rabia, indignación, y eso me llevaba a romper algo (una foto, un dibujo... recuerdos de la otra persona, al fin y al cabo). ¿No estaba de ese modo causándome un enorme daño principalmente a mí? A cada achaque de rabia, venía luego más dolor, más lágrimas, más taquicardias. Llegó un momento en el que decidí de manera consciente que no iba a dejar que el descubrimiento de una nueva mentira me llevase a un ataque de ira. ¿Para qué? Al final, la que sufría era yo. ¿Para qué deshacerme de más recuerdos, romper más fotos...? ¿No era acaso esa una forma también de apego? “Todas las cosas de nuestra vida pueden despertarnos o ponernos a dormir, y básicamente depende de nosotros dejar que nos despierten.” Pema Chödröm. Cada experiencia desagradable en nuestra vida no forma más que parte del camino. No es ni mejor ni peor que cualquier otra. Si analizamos "para qué nos ha sucedido esto" en lugar de "por qué nos han hecho esto", la cosa cambia considerablemente. Pasamos de juzgar a entender, de odiar a amar. Detrás de cada acto atroz se esconde una hermosa enseñanza, una lección vital. Todos somos maestros de vida y en la mayoría de los casos, quien más daño nos hace es nuestro mayor maestro. Hay que aceptar todo cuanto nos acontece, no aferrarnos al dolor ni a la injusticia que consideremos estamos padeciendo, sino simplemente observarlo con la mente de un aprendiz: ¿qué puedo sacar de todo esto que me está sucediendo? La respuesta está en nosotros, como todo lo demás.  “Si realmente supiéramos la infelicidad que causa en este planeta nuestra evitación del dolor y nuestra búsqueda del placer, si entendiéramos que este hecho nos hace desgraciados y corta nuestra conexión con nuestro corazón y nuestra inteligencia básicos, practicaríamos la meditación como si se nos estuviera quemando el pelo.” Pema Chödröm.
20.05.2016
Carmen
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En la sanción con Energías Delfínicas, cada ser de luz se encarga de sanar algo en concreto. Es curioso como esto es muy latente cuando se está realizando una sanción a un paciente. He podido comprobar por mí misma que según la necesidad de éste, aparece un delfín, una ballena o una belga para guiar la sanción e, incluso, que pueden aparecer más de uno durante la sesión. Por ejemplo, puede aparecer un delfín guía para la primera parte y luego, a mitad del tratamiento, aparece una ballena para sanar memorias (sobre todo cuando te encuentras trabajando el chakra corazón y el tercer chakra. La energía de los delfines sana y reactiva en nuestro ADN los Filamentos Delfinicos de modo que podamos reconectarnos a la Conciencia Cósmica Universal y reactivar las Doce Fibras de ADN Cósmico. Las belugas nos transmiten la energía de la compasión, la dulzura y la ternura. Comunican inocencia, pureza, sentimientos de la niñez, la esencia sin contaminación, ni distorsión, el amor más puro. Contribuyen a la sanación del niño interior aunque en este sentido, mi experiencia me dice que también las ballenas pueden participar en esta sanción. Finalmente, las ballenas, trabajan en la sanación de las Aguas Planetarias. Con sus cantos y energías, purifican y sanan las memorias almacenadas en las aguas. Recomiendo poner sonido de ballenas en casa con frecuencia. Se encuentran grabaciones con facilidad en Youtube y en Soundcloud (https://soundcloud.com/user-384560291/sets/ballenas-y-delfines). También en Amazon se pueden comprar en formato MP3 por módicos precios. Su trabajo, repercute no solamente en las aguas del planeta, sino en las nuestras también. En la medida en que nos permitimos alinearnos con su frecuencia sanarán en nuestras aguas (cuerpo emocional) las memorias de dolor que nos vinculan al pasado de la Tierra y al nuestro propio. Además, lo curioso es que repercuten sobre las aguas de nuestro edificio (nuestras calderas, peceras, tuberías, agua mineral), razón de más para permitirnos unos minutos al día de sus cantos envolviendo nuestro hogar. No todas las ballenas emiten la misma vibración ni sus cantos son iguales. En su web http://quantumholoforms.com, nuestro querido Kai ha grabado a diferentes tipos de ballenas (Ballena de Groenlandia; Ballena franca austral; Ballena franca glacial y Ballena franca del Pacífico) para que recibamos los beneficios de sus cantos. Es curioso como la ballena aparece siempre como monstruo marino que ataca a los hombres en los relatos de diferentes culturas. Jonás, del que vamos a hablar seguidamente, según un relato de la Biblia, fue tragado por una ballena. Lo mismo le sucede a Pinocho e igualmente agresiva es la ballena de Moby-Dick. Pero, ¿cómo pueden ser unos Seres de Luz criaturas tan terribles? Examinemos el caso de Jonás. Jonás fue un profeta israelita de las Doce Tribus durante el reinado de Jeroboán II,  que fue elegido por Yahveh para predicar en Nínive, capital del Imperio Asirio allá por el siglo VIII a. Jc. Sus moradores eran enemigos del pueblo judío, estaban muy corrompidos por el ansia de poder y esto apenaba mucho a Yahvé. No pertenecían al pueblo elegido y desconocían sus mandatos, y Yahveh quiso que su palabra llegase a ellos. Jonás dudó de su cometido y, en lugar de cumplir con su asignación de predicar a los ninivitas, decidió huir. En el puerto de Jope consiguió un pasaje en una nave que se dirigía a Tarsis (Península ibérica), a más de 3.500 km al oeste de Nínive. Después de embarcar, Jonás se durmió profundamente en las partes más recónditas del barco, que se asemejan al vientre de una ballena. Mientras tanto, los marineros se enfrentaron a un viento tempestuoso enviado por Yahveh, que amenazaba con destrozar la nave en castigo a Jonás por su desobediencia. Clamaron a sus dioses por ayuda y arrojaron objetos por la borda para aligerar la nave. El capitán de la nave despertó a Jonás, instándole a que también invocase a su "dios". Finalmente los marineros echaron suertes para determinar por culpa de quién se había originado la tormenta. Yahveh hizo que la suerte cayera sobre Jonás. Cuando se le preguntó, confesó que había sido infiel a su cometido y, como no deseaba que otros perecieran por su culpa, pidió que le arrojasen al mar. Los marineros así lo hicieron y el mar detuvo su furia. Cuando se hundió en el agua y cuando por fin cesó su sensación de ahogo, se halló dentro de un gran pez o ballena, depende de la traducción. Jonas rezó a Yahveh glorificándole como salvador y prometiéndole pagar lo que había prometido en voto. Al tercer día el pez o ballena vomitó al profeta en tierra seca. En la historia de Jonás vemos cómo el plan de salvación de Dios no sólo alcanza al pueblo de Israel sino que se dirige a todos los hombres. Para Yahveh, Nínive, la gran ciudad, era importante. Allí había muchísimas almas que obraban por el mal camino y que pudieron ser salvadas gracias a las palabras y el ejemplo de Jonás. El profeta comprendió que todos los hombres, tanto si pertenecían al pueblo de Israel como a cualquier otro, eran hijos Suyos y que, por tanto, Yahveh amaba a todos como un padre ama a cada uno de sus hijos, y que basta un gesto de arrepentimiento sincero para que nos perdone, pues su Misericordia y Amor son infinitos. Por mediación de la ballena, un Ser de Luz estrechamente vinculado a la Conciencia Crística, se produce la sanación y purificación de Jonás. Yahveh predica con el ejemplo: Perdón y Amor. La ballena es un vehículo de sanación, como no puede ser de otro modo, que además sanan las memorias de dolor que albergaba Jonás con respecto al pueblo Asirio, tan castigador del pueblo judío en el pasado. Definitivamente no, las ballenas no son tan malas. ¿No obró de forma similar en la historia de Pinocho? El vientre de una ballena sirvió de reconciliación entre padre e hijo, fue el lugar donde el arrepentimiento de Pinocho hizo que su padre le perdonase mostrándole así su amor infinito.
09.05.2016
Carmen
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Las tres preguntas es un cuento del gran escritor ruso León Tolstói, conocido por Guerra y paz o Anna Karennina, y uno de los mejores cuentistas de todos los tiempos. La lectura de su narrativa breve recomiendo encarecidamente, pues sus cuentos son muy reveladores. Uno tiene que preguntarse si no sería un iluminado pues no cabe duda de que sus enseñanzas son de lo más reveladoras. El cuento que nos ocupa en esta entrada nos cuenta la historia de un emperador, que pensó un día que si conociera la respuesta a tres preguntas, siempre tendría todo bajo control y gobernaría de forma apropiada. Las preguntas eran: ¿Cuál es el momento más oportuno para hacer cada cosa? ¿Cuál es la gente más importante con la que trabajar? ¿Cuál es la cosa más importante para hacer en todo momento? Con el fin de obtener las respuestas, anunció que daría una gran recompensa a quien se las pudiera responder, pero, pese a la gran variedad de respuestas, nadie le dio ninguna satisfactoria. Así las cosas, el emperador decidió visitar a un sabio ermitaño, quien en vez de darle las respuestas, ayudó al emperador a encontrarlas mediante la experiencia y luego, comprenderlas por sí mismo. Primero, el ermitaño empujó sutilmente al emperador para que trabajase en vez de él en su huerto, liberándole de este modo de una ardua tarea poco apropiada para alguien tan anciano como era. Esta tarea le retrasó tanto, que dio tiempo a que un herido llegase a la cabaña y fuese atendido por el propio emperador, quien le salvó la vida. Cuando el herido volvió en sí, le reveló que era su peor enemigo y que había acudido a matarle. Pero los hombres del emperador, al descubrirle, le habían herido de muerte. En vista de que le había salvado la vida, ahora sería su más leal súbdito y jamás volvería a atentar contra su vida. ¿Cuál fue la enseñanza? Esta fue la respuesta a sus preguntas que le dio el ermitaño antes de que el emperador abandonase su cabaña.Transcribo aquí el final del cuento, porque mejor que Tolstoi no lo voy a escribir. "Ayer, si su Majestad no se hubiera compadecido de mi edad y me hubiera ayudado a cavar estos cuadros, habría sido atacado por ese hombre en su camino de vuelta. Entonces habría lamentado no haberse quedado conmigo. Por lo tanto el tiempo más importante es el tiempo que pasaste cavando, la persona más importante era yo mismo y el empeño más importante era el ayudarme a mí... Más tarde, cuando el herido corría hacia aquí, el momento más oportuno fue el tiempo que pasaste curando su herida, porque si no le hubieses cuidado habría muerto y habrías perdido la oportunidad de reconciliarte con él. De esta manera, la persona más importante fue él y el objetivo más importante fue curar su herida... Recuerda que sólo hay un momento importante y es ahora. El momento actual es el único sobre el que tenemos dominio. La persona más importante es siempre con la persona con la que estás, la que está delante de ti, porque quién sabe si tendrás trato con otra persona en el futuro. El propósito más importante es hacer que esa persona, la que está junto a ti, sea feliz, porque es el único propósito de la vida”. Tolstoi y mindfulness Tolstoi no podía haberlo expresado mejor, por eso quizá este sea uno de los cuentos favoritos de Thich Nhat Hanh, el padre del mindfulness. En su libro El milagro de mindfulness, otra lectura obligada por lo sabia y maravillosa que es, este monje budista propuesto para el Premio Nobel de la Paz introduce el cuento completo para hacernos reflexionar acerca de lo importante que es el ahora y así poder conocernos en profundidad. Cada momento es un regalo y si estamos atentos y pendiente a los instantes que nos proporciona el día a día, entonces tendremos una vida plena. Ser consciente de lo que está sucediendo en el preciso instante en el que estás te lleva a ser. Y si lo ponemos en práctica a diario minuto a minuto, te conduce al SER con mayúsculas. Estaría bien que todos nos hiciéramos varias veces al día las mismas preguntas que el emperador se hizo, para no olvidar nunca que el verdadero tiempo valioso es el ahora, puesto que es el único que existe.
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